CIENCIA Y SABER MAYA BUSCAN MEJORAR PRODUCCIÓN DE MAÍZ NATIVO EN PETO
El conocimiento de productores del campo y la investigación científica se combinan en Peto para desarrollar prácticas sustentables que permitan incrementar la producción de maíz nativo y fortalecer el autoconsumo de las familias.
El proyecto se desarrolla en las comisarías de San Dionisio y Dzonotchel, donde participan 17 productores que trabajan con cuatro variedades nativas: Ts’íit bakal, Naal Xoy, Nal t’eel y Eh hu.
Con respaldo de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), la iniciativa “Transferencia tecnológica para mejorar la producción de maíz nativo (Zea mays L.) ‘Naal Xoy’ en sistema milpa” está encabezada por el docente de la Universidad Tecnológica del Mayab Efraín Castillo López.
Entre las prácticas implementadas se encuentran el uso de productos biorracionales para el control de plagas, bioinsumos enriquecidos con minerales para la fertilización y trampas para monitorear al gusano cogollero.
Uno de los principales retos es aumentar el rendimiento del maíz de temporal, actualmente estimado en alrededor de 800 kilogramos por hectárea. En contraste, una familia de cinco integrantes puede requerir más de una tonelada al año al considerar tanto su alimentación como la de animales y aves del solar.
El proyecto también busca aprovechar las ventajas del sistema tradicional de milpa, donde conviven cultivos como maíz, frijol o ibes, calabaza, yuca y camote, que pueden contribuir a conservar las condiciones del suelo.
Productores participantes señalaron que el acompañamiento ya ha permitido modificar algunas prácticas, como sustituir la quema de residuos vegetales por la conservación de la cobertura del suelo para mantener la humedad.
Actualmente existe interés en incorporar a otros 25 integrantes de Sembrando Vida. Además de incrementar la productividad, la iniciativa busca incentivar a nuevas generaciones a involucrarse en la milpa y preservar variedades de maíz cuya siembra ha disminuido.
El proyecto forma parte de 28 iniciativas respaldadas por la Secihti mediante el programa “Investigadoras e Investigadores por Yucatán”, dirigido a impulsar soluciones científicas y tecnológicas vinculadas con las necesidades de las comunidades.

